Reflexión karloffiana Día de la Tierra,
escrita en noche lluviosa, luego suspensión
partido softball + cerveza.
Día de la Tierra (con T mayúscula).- Independientemente
del cambio climático y los pasos hacia la autodestrucción,
no os hagáis ilusiones con los cuentos del Cardinale,
Agrippinvs o Ratzinger. DIOS NO EXISTE. El Sol, mediante
la fusión nuclear, convierte 8 millones de toneladas
de hidrógeno en helio cada segundo; paulatinamente se
irá agotando y estallará como una gigante roja cuando
las reacciones termonucleares no puedan compensar
la fuerza de gravedad, barriendo todos los planetas
interiores, entre ellos la Tierra. Pero, cuando llegue ese
momento ya la especie humana habrá dejado existir y
los océanos se habrán evaporado.
En pocas palabras, no somos privilegiados na’,
y nunca hemos sido el centro de la “Creación”:
Eratóstenes demostró que no somos el centro
del Universo, lo que luego confirmó Copérnico.
Shapley dejó claro que tampoco estamos en el
centro de la galaxia, sino en el extremo de uno
de sus brazos, y que la Vía Láctea era un humilde
miembro de otro grupo más grande, que incluye
a Andrómeda (M31) y las Nubes de Magallanes.
Para colmo, Darwin da el tiro de gracia al poner
en evidencia nuestros humildes orígenes.
Sólo queda la ilusión inútil, el mundo como
una colonia penitenciaria. La sociedad
dividida entre almas atormentadas y demonios
atormentadores, que se valen del “opio del pueblo”
(Marx no conoció el crack) o la “neurosis forjada,
conforme a un prototipo infantil, del Complejo de
Edipo” (Freud).
Dante no tuvo problema alguno para buscar
su modelo de infierno para La Divina Comedia,
le bastó mirar a su alrededor; pero cuando
trató de describir el cielo tropezó con dificultad
insuperable, pues no veía por parte nada
parecido. El hombre lucha contínuamente
por la existencia, con la certidumbre de que
resultará finalmente vencido. Luchas siempre,
sufrir, ahogarse en la angustia kierkegaardiana
y finalmente morir. Un ciclo eterno de reciclaje
de cadáveres hasta que el mundo se haga trizas.
Podemos darle caco, cerebrear nuestra situación,
y vivir feliz, con lo que hay, conscientes de
que somos una etapa en el devenir del Cosmos,
conscientes de lo que algún día ocurrirá, indefectiblemente,
o darle de lado al asunto con la droguita que trafican los
curas y ministros de todos los credos. El planeta se agota,
Gea está siendo masacrada por sus hijos, dan ganas de
llorar cuando vemos a un Oso Polar (ursus maritimus)
haciendo peripecias junto a sus crías entre masas de
hielo que se derriten, o las cotorras que huyen del
campo y vienen a la ciudad, porque aquí están más
seguras. Pero, aunque esto no fuere así, nada cambiaría,
el Sol, que en algún momento se expandirá y estallará,
sería el asesino. La especie humana está, inevitablemente,
condenada al fracaso. Pariguayo aquel que se sacrifique,
o se haya sacrificado alguna vez, dizque por amor a los
hombres (aunque suene faduliano o como sacado del
periodiquito famoso que da funda a todos, os juro que es
de ingenio propio). Jijiji.
Boris Karloff
WTG Este es el país de las imprecisiones: El Presidente
participa en mas actividades proselitistas a nivel nacional,
que los mismos candidatos de su partido; Avioneta se estrella
en el mar luego de disparos que ahora nadie sabe quien hizo.
Jaime David Ministro del aire y ( no le gusta viajar por la tierra,
solo en helicóptero militar) y equivoco la fecha del Dia de la Tierra,
que le celebro ayer en el parque Metro en ciernes (Viejo Aeropuerto
Cibao).