Antes de que se pusieran de moda “los de la moto” en el país, a propósito de la palpitante actualidad de tomarse justicia en propias manos, linchamientos, etc., en Santiago, durante el último gobierno de Báez, el párroco de la Iglesia La Altagracia era Luciano Santana. Pues bien, el Viernes Santo, durante el famoso Sermón de las 7 Palabras, Teófilo Cordero Bidó, Rafael Pérez y Eliseo Morales trataron de apearlo del púlpito con violencia. El Gobernador era el famoso Perico Pepín, quien se opuso, igual que muchos ciudadanos . De todas maneras al man lo hicieron preso y se lo llevaron.
- El cura Luciano, calmado, sólo atinó a decir: esos señores serán fritos en su propia manteca.
A Rafael Pérez y a Morales le dieron bala, como dicen en Medallo, le ajutaron unos cuantos chumbimbazos y los hicieron muñecos. El que se llamaba Teófilo le dieron tremenda paliza, que murió idiota y no controlaba uno de sus esfínteres. La mano vengativa de Dios...
Jijijiji. Por eso no recomiendo meterse con gente de iglesia, esos manes tienen los juegos pesados, como un Obispo que vivió en Sicilia, Italia; él mismo hacía las cartas de extorsión, y al que no respondiera como era debido, les mandaba a sus picciotti a darle rica ráfaga. Luego abundaré sobre esta venerable autoridad.
Boris Karloff