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Sociología del comer/beber

   Por : BORIS KARLOFF
  2010-04-12 23:53:31     
 

Walker, ya se ha perdido la tradición de comer en la mesa, en familia. En parte es culpa de la TV; ahora todos los chamaquitos tienen TV propia y se van al cuarto a comer, y salen ya para llevar el plato a la cocina. Esto tiene implicaciones importantes, hermano: se reduce la comunicación. Ahora ves a gente que trabaja en la justicia pidiendo modificar leyes sobre menores, pero creo que la fiebre no está en la sábana. Esa vaina es más complicada, y supera lo legal. Y es que en la mesa, durante el almuerzo o la cena, se abre un espacio para SOCIALIZAR.

  La mirada escrutadora de los padres, como la de los agentes de la famosa Kripo (Kriminal Polizei), Gestapo (Geheime Staatspolizei), la KGB o el famoso SIM, se daban cuenta rápido de si algo andaba mal sólo por la forma de comer o de servir el agua. Seguro tú, que conocés bien a tus perras, sabes a qué me refiero: actitudes sospechosas, fuera de lugar. En los perritos es usual que escondan el rabo (claro, si no es Doberman mutilado) entre las patas y bajen las orejas; cambian hasta en la forma de andar, como esquiva y cerca de rincones. Uno es igual, y quien lo conoce, sabe.

  Al reducirse el contacto por la complejidad de la moderna vida el monitoreo paterno se debilita. El mardito muchacho siempre está trancado usando la computadora o viendo TV o jugando vainita Nintendo, Sega… Cuando yo era muchacho, que había TV de tubos, que había que esperar que calentara, TODOS teníamos que ver TV juntos, pues era una sola, colocada usualmente en la sala. Era obligado compartir. Ya no.

  Lo mismo pasa con la comida.

  ¿Sabes que existe toda una “Sociología del comer y beber”? Actualmente la gente como de prisa, rapidito. Decía Ernesto Sabato (Uno y el Universo) que los medios se han convertido en fines: antes la gente , cuando comía, miraba el reloj, para saber qué hora era; ahora miran el reloj para saber cuándo tienen que sentir hambre. Así no, eso no hace bien. Muchas enfermedades de las que hacen ricos a Juanchy Batlle y Russell tienen su orígen no en lo que se come, sino en cómo se come, en los malos hábitos de horario y actividades pre y post comida.

  Por eso te aconsejo: si tenés prisa, mejor pica algo y come después, pero no te empujes el bocado, mirando de reojo el minutero y calculando el tiempo que tomarás para llegar al trabajo o a una reunión. Esa vaina mata lentamente. El stress te hace segregar mayor cantidad de ácidos o bien te puede provocar dispepsia, digestión “trabajosa” como dice cierto amigo.

  Como colofón a la filosofía de Miguel Sang, me atrevo a agregar: o se come tranquilo, o no se come. Es mal negocio hacerlo bajo tensión, como si uno peleara, cubiertos en manos. Así ni se disfruta, ni aprovecha, ni cae bien cualquier vaina.

  Pero no confundas. Una cosa es comer bajo stress o tratando temas desagradables, discutiendo, y otra dialogar durante la comida. El que ha ido al Salón de los Espejos en Golden Peje sabe qué quiero expresar. Jijiji.

  Otra vaina: la gente ya no suele apreciar la comida como antes. Primero te matan con sazones líquidos o sólidos que te suben la presión y segundo, te tiran las cosas en la mesa, como las frituras que hace años vendían en el Estadio Cibao (las iban sacando y formaban una pila de carne frita y tostones sobre trozos de papel; las de arriba estaban más calientes porque eran las últimas que se sacaban).

  No es difícil, aun sin tener patio, disponer de ciertas hierbas y hojas frescas: orégano, albahaca, romero, hierbabuena, salvia. Todo eso se puede desarrollar en una maceta del patio. Si tenés espacio (y tiempo) podés tener tomates, rábanos, lechuga…

  Se honra al visitante cuando se le dice: todo lo servido hoy ha sido hecho en casa, inluso el pan. Yo mismo cociné.

  Después, la SOBREMESA. Ahí es oportunidad de hablar de todas las vainas que le lleguen a uno al caco, mientras se le da muerte a otra botella, se le arranca un lado a la tableta de turrón o alguien se antoja de colar café, preparar té o terminar de bajar lo que queda del licor digestivo en una botella. Mientras todo eso pasa, se escucha en el fondo una suave música. Cuentos, historias, recuerdos, libros, música, ciencia, lo que sea…

  Pero esto se ha ido perdiendo. Siempre hay un energúmeno jodiendo con un Blackberry, o BB, como le llaman. Hablar de sobremesa es hablar de velada en una casa. Ni se te ocurra hacer lo mismo en algún sitio. En Golden Peje los muchachos se colocan en una especie de fila a medida que se acerca la medianoche, o dan vueltas a tu alrededor como harían los tiburones con una yola al garete. Este lenguaje es entendible.

  Por eso, Cyberjodón, he marcado tendencia a alejarme del medio, a hacer mis propias cosas, y en mi propio ambiente. Lo disfruto más y me sale muuuucho más económico (un dueño de restaurant saca 3 veces lo que invierte en un plato).

  Os aconsejo que socialicen la comida (antes, durante y después). No se arrepentirán, verán que la disfrutan más, les cae mejor y a la vez fortalecen relaciones sociales, que tan fragmentadas hoy día están.

 

Boris Karloff

bkarloff1@hotmail.com