Walker, comme- ça va?
Has mencionado al famoso quiropráctico, pero lo apellidas Larskin, en vez de Lasker, como es. Mira hermano, yo tengo anécdota sobre este curioso personaje, que aprendió a hablar español en el campo, por eso es que habla como lo hace. Este quiro-galeno vino a Santiago creo en 1982-83, y se estableció cerca de Los Pepines, por el área de la calle Cuba, no lejos de donde quedaba originalmente el Salón Norma (actualmente ubicado en la Vicente Estrella). Era una época en que aquí no había muchas cosas para divertirse, creo que ni TV por cable.
Para hacerlo breve: el man salía en una guagüita anunciadora que llevaba encima un ataúd de niños de esos que venden frente al Cabral y Báez, de color blanco y gris, veteado como un mármol cake. Iba despotricando contra el cigarrillo y hablando de cáncer. Este pueblo simple, poco acostumbrado en esa época a cosas muy fuera de lo común, se quedaba expectante ante ese desfile fúnebre: fumá hace dano a lo pulmone. No fume, e cigarrillo e veneno, te mata.... decía, como si al hablar masticara un chiclet.
La vaina es, hermano Walker, que en Santiago se cayó por un tiempo la venta de cigarrillos, tanto de la CAT como de E. León J. Dicen las malas lenguas que esas grandes empresas tabaqueras se movieron para que el gobierno sacara del país a ese man y que algún funcionario lo “invitó” a irse. No sé qué pasó, pero el tipo desapareció del escenario hasta que Balaguer volvió a gobernar (1986). Entonces el masca chiclet se estableció en la hermana República de La Vega. El resto de la historia vos la conocés. Vino de nuevo a la hidalga de los 30 y hasta programa de TV, en el 15, tuvo.
Aprovecho para contarte otro: este tiene como centro a los mormones y al famoso ortopeda Dr. Elio Mella, que tenía consultorio en la primera planta de Corominas, frente al Laboratorio de Omar Llenas, justo al lado de las escaleras, como quien va para Rehabilitación. El Dr. Mella atendió mis fracturas de húmero y radio hace mucho.
Resulta que los mormones armaron un muñeco con cabeza de maniquí, y lo conectaron con mangueritas a unos frascos grandes de vidrio, como los que había en Bader para los pepinos agrios; en el interior de esos frascos había algodón y en la boca del maniquí ponían un cigarrillo. Resulta que los masca chiclets de José Smith se instalaron frente a la entrada de Corominas, y casi de inmediato eso parecía un hormiguero. De repente aparece el Dr. Mella, cigarillo en boca mas una caja en el bolsillo de la camisa, a teorizar y discutir con los rubitos, que no tuvieron otra opción que coger su muñeco fumador y dejar rápido el claro, so pena de tener que ser pacientes del propio Dr. Mella. Jajajajaja!!!
Había olvidado estas cosas hasta que escribiste sobre Lasker. Ahora recuerdo al Dr. Mella, que daba unos jalones terribles para acomodar huesos, siempre con su cigarrillo como si se le fuera a caer de entre los labios. En ese tiempo no se jodía tanto con leyes para perseguir fumadores; hasta el Golden Peje tenía su espacio para fumar. Ya no es así. Défense de fumer, rauchen verboten, no smoking....
Pero basta ya de anécdotas de la época en la que en la antigua base aérea de la Bartolomé Colón instalaron un almacén para adquirir a buenos precios productos importados. Recuerdo que le compré a mi hijo mayor una caja de Snickers: 100 barras de chocolate. Cuando la mujer vio que llegué con eso a la casa me quería matar, dizque por estar malacostumbrando al muchacho a comer dulces. Para mí compré unos Manischewitz, vino dulce judío, muy bueno, pero para tomar una sola copita, un queso cheddar completo, de los que traían cuando David y Federico y algunas laticas de almendras saborizadas, creo que Blue Diamond, que hace tiempo no veo en los estantes de supermercados.
Boris Karloff