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Walker, ¿Quién fue que dijo que el pueblo
que no conoce su historia está llamado a repetirla?
Pa’ serte franco (pero no Fondeur ni Penzo) no recuerdo
ahora; el maldito Alzheimer está acabando con las pocos
archivos que aún quedan en este pobre disco duro, que
empezó a decaer cuando el romo era bueno y lo
dejaban el tiempo reglamentario en barricas
de roble americano.
Como vives tocando el tema del esperado terremoto
de Santiago, creo es bueno compartir esta foto, que
largaron en 1842, cuando un fuerte terremoto degració
la ciudad; las malas lenguas dicen que 1/5 de la
población se fue con La Pálida, pero hay quienes
impugnan esa cifra.
Escribió Don Román Franco, a quien tuve el gusto
de conocer y seguir sus consejos, que el terremoto
del 7 de Mayo como tradicionalmente se le conocía,
dejo moldeadas muchas costumbres. Ante todo el
natural pánico que era fobia al sismo.
Atávicamente hubo la costumbre
de arrinconar mecedoras, sillas y
afines antes de irse a dormir... para no tropezar en
caso de... "ni se atrevían a nombrarlo, y hasta había
el "tiriquito". Cada 7 de Mayo, hasta entrada la Era
de Trujillo, los periódicos evocaban el tremendo terremoto.
Walker, yo no sé un caraxo de Arquitectura, diseño,
construcción o albañilería. Yo lo que sé es que los
arquitectos e ingenieros civiles siempre están peleando:
los primeros se preocupan porque las vainas se vean
bonitas y los segundos porque esas vainas se sustenten,
aunque sean feas.
Un amigo me retiró la palabra porque
yo le dije, repitiendo vainas que uno escucha en la calle,
que un arquitecto es un tipo que no fue lo suficientemente
hombre para ser ingeniero ni lo suficientemente pájaro
para ser diseñador de interiores. Jijiji. Se ofendió, Walker.
Cuando veo esas vainas largas, llamadas torres,
me da el tiriquito que decía Don Román;
además del maldito desorden urbanístico, construcciones
ilegales, como las vainas que deja pasar Oscarito, el
que labora en el Supermercado Sued de la Av. Juan
Pablo Duarte. Aquí, por vainas de movilidad social
una casa de cartón, como el disco de Los
Guaraguaos la transforman en una de mampostería
y luego le hacen un segundo piso.
A eso súmale que ya nadie busca a
un ingeniero para que haga una
casa, sino a un Maestro, que junto a una banda de
haitianos, empiezan a pegar blocks a lo loco.
Walker, esto no tiene Madre, Agripino, ni
Maestra. Para que los muchachos de hoy conozcan
cómo quedó la ciudad después que Dios descargara
su santa ira sobre la ciudad el 7 de mayo de 1842,
te anexo una foto largada pocos días después.
B.K.